El mercado artesanal
logró captar 318 millones de dólares
en ventas en el año 2000, según cifras
del Banco Central, además de obtener 30 millones
de dólares por exportación, de acuerdo
al Centro Dominicano de Promoción de las Exportaciones
(CEDOPEX), que en total suman 348 millones de dólares.
Además este renglón genera más
de 80 mil empleos, debido a que existen 21 mil artesanos
a nivel nacional, según información
ofrecida por la Asociación Dominicana de Joyeros
y Artesanos, y cada taller tiene por lo general entre
tres y cuatro empleados.
El
ámbar, larimar y la amatista son de las piedras
utilizadas por los artesanos para fabricar las joyas.
En ese orden, Manuel
García Arévalo reseña en su libro,
"La artesanía y su influencia en el desarrollo
de la comunidad'', que ''Las muestras de artesanía
popular, debido a lo asequible de su precio, su fácil
transporte y su especial encanto, constituyen uno
de los mayores atractivos típicos con que cuentan
los turistas al visitar un país''. La materia
prima utilizada por los artesanos es vasta. Desde
barro, porcelana, hueso, madera, piedras de ámbar
y larimar, hasta cabuya, cuernos y jícara de
coco, elementos que sirven de base para formar distintas
figuras, entre las que resaltan aves y paisajes de
colores típicos.
Pérdida
de terreno
Este importante sector
no sólo presenta una baja de un 60 por ciento
en sus ventas, según comerciantes del mercado
Modelo y la zona colonial, sino que por falta de apoyo,
las artesanías importadas están sustituyendo
las que se elaboran aquí, con el agravante
de que muchas de estas prendas extranjeras se venden
como si fueran producidas por artesanos dominicanos.
De esta manera, en
las distintas tiendas de artesanías se puede
apreciar una gran cantidad de objetos que aunque dicen
''República Dominicana'' con un acabado casi
perfecto, en realidad provienen de Perú, Colombia,
Guatemala, México, Costa Rica, Japón,
China e Indonesia, entre otros.
Asi lo explica por
el propietario de la tienda Casa Verde, José
Ferrary, en la zona colonial, quien afirmó
que en el caso de Colombia y Perú, son países
con una amplia tradición artesanal con costos
competitivos, pero que no cuentan con el mercado turístico
que tiene República Dominicana. Para mantener
su producción, trabajan las piezas dándoles
formas y coloridos dominicanos o taínos y pasan
perfectamente como ''Made in Dominican Republic''.
Para Ferrary la principal razón por la cual
los comerciantes han tenido que acudir a las artesanías
importadas, es que los artesanos dominicanos que hacen
buen trabajo muchas veces no tienen precios competitivos.
Otra es que al comerciante se le dificulta el traslado
hasta la región donde están establecidos
los artesanos. Les resulta más práctico
ir a un almacén donde se pueden surtir de todo
lo que necesitan. Aunque el trabajo es un poco rudimentario
-asegura- si se compara con los países competidores,
que cuentan con apoyo real y efectivo de muchas instituciones,
puede decirse que la calidad de nuestros productos
es aceptable, tomando en cuenta las difíciles
condiciones y el poco apoyo estatal que reciben los
artistas criollos.
Por: Haydee Poy
Listín Diario