Relaciones
entre las zonas de desigual desarrollo de un país
Servicios públicos fundamentales y política económica
adecuada
150. Con mucha frecuencia, en el seno de una misma nación se observan
diferencias económicas y sociales entre las distintas clases de ciudadanos,
debidas, principalmente, al hecho de que unos y otros viven y trabajan en zonas
de desigual desarrollo económico. En situaciones como ésta, la
justicia y la equidad piden que los gobernantes procuren suprimir del todo,
o a lo menos disminuir, tales diferencias. A este fin se debe intentar que
en las zonas económicamente menos desarrolladas se garanticen los servicios
públicos fundamentales más adecuados a las circunstancias del
tiempo y lugar y de acuerdo, en lo posible, con la común manera de vida.
Para ello, es absolutamente imprescindible que se emprenda la política
apropiada, que atienda con diligencia a la ordenación de los siguientes
puntos: la contratación laboral, la emigración interior, los
salarios, los impuestos, los créditos y las inversiones industriales
destinadas principalmente a favorecer el desarrollo de otras actividades. Todas
estas medidas son plenamente idóneas, no sólo para promover el
empleo rentable de la mano de obra y estimular la iniciativa empresarial, sino
para explotar también los recursos locales de cada zona.
Iniciativa privada e intervención del Estado
151. Sin embargo, es preciso que los gobernantes se limiten a adoptar tan sólo
aquellas medidas que parezcan ajustadas al bien común de los ciudadanos.
Las autoridades deben cuidar asiduamente, con la mira puesta en la utilidad
de todo el país, de que el desarrollo económico de los tres sectores
de la producción —agricultura, industria y servicios— sea,
en lo posible, simultáneo y proporcionado; con el propósito constante
de que los ciudadanos de las zonas menos desarrolladas se sientan protagonistas
de su propia elevación económica, social y cultural. Porque el
ciudadano tiene siempre el derecho de ser el autor principal de su propio progreso.
152. Por consiguiente, es indispensable que también la iniciativa privada
contribuya, en cuanto está de su parte, a establecer una regulación
equitativa de la economía del país. Más aún, las
autoridades, en virtud del principio de la función subsidiaria, tienen
que favorecer y auxiliar a la iniciativa privada de tal manera, que sea ésta,
en la medida que la realidad permita, la que continúe y concluya el
desarrollo económico por ella iniciado.
Eliminar o disminuir la desproporción entre tierra y población
153. Es ésta ocasión oportuna para advertir que no son pocas
las naciones en las cuales existe una manifiesta desproporción entre
el terreno cultivable y la población agrícola. Efectivamente,
en algunas naciones hay escasez de brazos y abundancia de tierra laborables,
mientras que en otras abunda la mano de obra y escasean las tierras de cultivo.
154. Más aún, hay naciones en las cuales, a pesar
de la riqueza potencial de su suelo, el estado rudimentario y anticuado
de sus sistemas de cultivo no permite producir la cantidad de bienes
suficientes para satisfacer las necesidades más elementales
de las respectivas poblaciones; en otros países, por el
contrario, el alto grado de modernización alcanzado por
la agricultura determina una superproducción de bienes agrícolas
que provoca efectos negativos en las respectivas economías
nacionales.
155. Es evidente,
por tanto, que así la universal solidaridad
humana como el sentimiento de la fraternidad cristiana exigen,
de manera absoluta, que los pueblos se presten activa y variada
ayuda mutua, de la cual se seguirá no sólo un más
fácil intercambio de bienes, capitales y hombres, sino además
una reducción de las desigualdades que existen entre las
diversas naciones. Pero de este problema hablaremos luego con mayor
atención.
156. Queremos,
sin embargo, expresar aquí nuestra gran
estima por la obra que la F.A.O. viene realizando para alimentar
a los pueblos y estimular el desarrollo de la agricultura. Las
finalidades específicas de este organismo son fomentar las
relaciones mutuas entre los pueblos, promover la modernización
del campo en las naciones poco desarrolladas y ayudar a los países
que sufren el azote del hambre.