Instrucción
social católica
222. Ante todo,
confirmamos la tesis de que la doctrina social profesada por
la Iglesia católica es algo inseparable de
la doctrina que la misma enseña sobre la vida humana
223. Por esto
deseamos intensamente que se estudie cada vez más
esta doctrina. Exhortamos, en primer lugar, a que se enseñe
como disciplina obligatoria en los colegios católicos de
todo grado, y principalmente en los seminarios, aunque sabemos
que en algunos centros de este género se está dando
dicha enseñanza acertadamente desde hace tiempo.
Deseamos, además, que esta disciplina social se incluya en el programa
de enseñanza religiosa de las parroquias y de las asociaciones de apostolado
de los seglares y se divulgue también por todos los procedimientos modernos
de difusión, esto es, ediciones de diarios y revistas, publicación
de libros doctrinales, tanto para los entendidos como para el pueblo, y, por último,
emisiones de radio y televisión.
224. Ahora
bien, para la mayor divulgación de esta doctrina
social de la Iglesia católica juzgamos que pueden prestar
valiosa colaboración los católicos seglares si la
aprenden y la practican personalmente y, además, procuran
con empeño que los demás se convenzan también
de su eficacia.
225. Los católicos
seglares han de estar convencidos de que la manera de demostrar
la bondad
y la
eficacia de esta doctrina
es probar que puede resolver los problemas sociales del momento.
Porque por este camino lograrán atraer hacia ella la atención
de quienes hoy la combaten por pura ignorancia. Más aún, quizá consigan
también que estos hombres saquen con el tiempo alguna orientación
de la luz de esta doctrina.