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Llegó al país en 1939. Fue
uno de los más importantes pintores surrealistas de todos los
tiempos.
Nació en La Coruña el 28 de noviembre de 1912 y murió
en Madrid en noviembre de1 2001. Estudió el bachillerato en
Santiago de Compostela y música con Manuel Valverde, pasando
luego al Conservatorio de Madrid, siendo discípulo de Antonio
Fernández Bordas y Conrado del Campo. Sus conocimientos musicales
los acrecentó su estrecha amistad con Enrique Casal Chapí,
primer director de la Orquesta Sinfónica Nacional, quien lo
conquistó para que formara parte del elenco, como uno de los
primeros violines y con quien compartió el exilio en Santo
Domingo.
Se exilió en 1939 tras la derrota del ejército republicano
antifascista en el cual participó. Vivió en Francia,
República Dominicana, Guatemala, Puerto Rico, Los Ángeles,
y Nueva York. Recibió doctorados en Sociología y Antropología
en la New School for Social Research, Nueva York, donde vivió
desde 1957 hasta 1985, cuando regresó a España.
No es sino hasta 1941 cuando descubrió su verdadera vocación
artística la pintura. Su formación es autodidacta. En
1943 realiza su primera exposición (44 obras). Su fecundidad
es tan grande, que en la exposición que realizo en 1945, entre
oleos, dibujos, acuarelas y guaches, mostró no menos de 200
trabajos. Fue un firme colaborador, tanto en lo pictórico como
en lo literario de la revista del movimiento "Poesía Sorprendida"
ocasionalmente ejercitaba también la crítica de artes
plásticas.
Fue profesor en diversas universidades americanas. Colaboró
en revistas de ambos continentes como escritor e ilustrador. Publicó
libros de ensayo, novelas, cuentos y poesía. Obtuvo el Premio
de Novela Don Quijote, México por su novela "Lo que sucedió...".
Obtuvo también el Premio Internacional de Pintura de la Fundación
Copley, Nueva York cuyo jurado lo constituían: Max Ernst, Jean
Arp, Marcel Duchamp, Roberto Matta, Julien Levy, Roland Penrose, Alfred
H. Barr y Sir Herbert Read. Su obra figura en los museos de Arte Moderno
de Nueva York, el Reina Sofía de Madrid, y en otros museos
y colecciones europeos y americanos.
Según su hija Natalia Fernández Segarra: "Quizás
unas palabras claves para definir a Granell y al surrealismo son palabras
del propio pintor: 'La única condición para ser surrealista
es la integridad moral del individuo, que no se vende, que no traiciona'.
Pintó desde niño, como hacen todos los niños
españoles, pero nunca tuvo la inclinación de pintar
'manzanas o una mujer sentada... antes de conocer al surrealismo,
lo que pintaba eran invenciones mías, y por esa época
eran castillos, mas o menos fantásticos como los que aparecen
en la novelística gótica inglesa, por ejemplo... EI
surrealismo cambió mi rumbo por completo y traté de
hacer cosas más personales, dejé libre mi fantasía
hasta donde me resultaba posible'.
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