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Nació en Santiago en 1924 y murió
en Nueva York en 1999.
Recibió sus primeras orientaciones pictóricas del maestro
santiaguero Yoryi Morel. Fue una de las primeras mujeres en ingresar
a la Escuela Nacional de Bellas Artes, graduándose en 1948.
Ejerció la docencia en esta misma Escuela donde llegó
a ser Subdirectora en los años 50, junto a Jaime Colson, José
Gausachs y Gilberto Hernández Ortega, el grupo de Los Cuatro.
Estudió también en prestigiosas academias de pintura
en el extranjero y de regreso al país presentó obras
que había realizado en Europa bajo la influencia de Miro, Chagall
y Paul Klee, entre otros.
Al egresar de Bellas Artes viaja a Madrid y Barcelona a perfeccionar
sus estudios de arte. Regresa de Europa, en 1954, obteniendo el Primer
Premio de Dibujo en la VI Bienal de Artes Plásticas, en ese
mismo año. Anteriormente ya había obtenido uno en 1950.
Obtiene, además, el primer premio de Pintura en la VII Bienal
de 1956, y de nuevo en la VIII Bienal de 1958. Recibe el primer premio
de Dibujo y segundo en Pintura en la X Bienal. En 1954, recibe el
premio nuevamente en la XI Bienal. En 1964, recibe el Segundo Premio
en Dibujo en el primer concurso Anual por E. León Jiménez,
en Santiago. Realizó mas de 20 exposiciones individuales. En
la Galería Xagra, de Madrid, España; en la Galería
Praten, de México; en la Galería Sudamericana Paula
Susel; en Lord & Taylor; en Art Garden y Ledesma, de la ciudad
de New York, y en Colbert Gallery, en Canadá. Sus obras han
sido expuestas en numerosas colectivas, y en países como Brasil,
España, Cuba, Haití, Venezuela, Argentina, Puerto Rico,
Curazao y varias ciudades de Estados Unidos de América..
La simbología esquemática en la pintura de Ledesma refleja,
de manera mágica y académica, una espectacular fantasía
de la realidad. Sobresale por los efectos brillantes de la luz y su
agradable colorido. Sus figuras, no muestran alucinaciones y mantienen
la armonía ante el misterio del ser. Su pintura representa
una fantasía de la realidad en base a efectos de luz, color
y la fuerza imaginativa de sus mágicas, ingenuas y encantadoras
figuras. Trata de representar lo autóctono pintando con inquietud
aunque alejándose del dramatismo. Una de sus mejores etapas
estuvo marcada por el tema de la negritud.
Luis E. Lama, en un artículo publicado en el Periódico
EI Caribe en 1978, define el arte de Clara Ledesma de la siguiente
manera: "En sus cuadros persisten elementos formales, cuya reiteración
les confiere un carácter definitivamente emblemático;
como los círculos y las medias lunas, los seres flotantes,
los habitantes de este mundo personal, místico y vital a la
vez, donde el simbolismo primario y elemental en la mayoría
de los casos nos remite a la procreación y a la fecundación
por medio de un casto código sexual que va íntimamente
ligado a sus imágenes arquetípicas. Clara Ledesma asume
a través de los signos y los colores lo que se supone debe
ser una imagen del trópico y en base a ello busca la belleza
con sus flores, sirenas y veleros recreando una extraña mitología
personal donde no están ausentes ni las tradiciones ni los
excesos"
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