
La Academia Dominicana de la Lengua, a través del Grupo Mester, ofreció una mesa redonda sobre la importancia de conocer y leer la literatura dominicana, para estudiantes de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, del Recinto Santo Tomás de Aquino.
Participaron en la actividad los escritores Manuel Salvador Gautier, Rafael Peralta Romero, Emilia Pereyra, Miguel Solano y Ofelia Berrido, y la profesora Elisa Núñez, directora del Departamento de Lengua y Literatura del RSTA quien dio la bienvenida y anunció la actividad.
Pereyra desarrolló el tema “El lenguaje contemporáneo en cuatro novelas dominicanas” y se refirió a ese aspecto en las novelas “La vida es otra cosa”, de Jeannette Millar; “El Secreto de Neguri”, de Luis Arambilet; “Carnaval de Sodoma”, de Pedro Valdez; y “Mudanza de los sentidos”, de Ángela Hernández.
Dijo que el interés básico de su exposición era analizar el uso del lenguaje en estas novelas, desentrañar cómo ha sido utilizado por cada autor y autora y “además determinar cuál es su correspondencia con el habla cotidiana y contemporánea, que reconocemos como viva y cambiante, dadas las influencias que moldean nuestro modo de comunicarnos”.
De su lado, Miguel Solano expuso sobre “La lectura en la época tecnológica”. Explicó la división de los autores literarios en generaciones, hasta llegar a lo que llamó “generación del Internet”.
Dijo que los jóvenes autores que incursionan en este modelo de escritura procuran “Más que provocar goce, burlarse; conversar preguntando lo obvio, pero que luzca desconocido y más que enseñar, confundir o llegar al conocimiento a través de la confusión”.
Manuel Salvador Gautier, coordinador del Grupo Mester, abordó el tema “El uso de las técnicas en la novela dominicana” y dijo que para escribir una novela hay que determinar cómo va a estructurarse la trama de manera que resulte entendible y organizada, para lo cual se han adoptado diferentes técnicas”.
Dijo que el movimiento Poesía Sorprendida, que se alimentó de la poesía universal, influyó en los narradores dominicanos que a partir de entonces “prefirieron experimentar con las técnicas modernas de vanguardia y postmodernas”.
En la mesa redonda participó también la novelista Ofelia Berrido, quien explicó qué significa leer y aseguró que “La utilidad, el conocimiento, el bienestar y la satisfacción que un libro brinda no tienen límites”.
Precisó que leer no es un mero entendimiento de la letra, ni de su significado, sino que “es sentir, es entrar en las profundidades del alma, es prepararnos para el encuentro sublime con nuestro yo superior, es una visión del universo, es un asunto mágico que mejora nuestra vida y le da sentido”.
Berrido puso un ejemplo con el cuento “La Mancha indeleble”, de Juan Bosch, para demostrar las posibilidades de disfrute de la literatura dominicana y del lector conocerse a sí mismo.
El último en hablar fue Rafael Peralta Romero, quien agotó el tema “Qué debe leer un estudiante universitario” y de inmediato explicó que los libros técnicos son unos platos fuertes, muchas veces desabridos, difíciles de tragar, pero hay que masticarlos y digerirlos, porque el primer deber de un estudiante consiste en estudiar.
“Es la lectura reflexiva de estos materiales lo que convierte a un estudiante en profesional”, dijo Peralta. Agregó que la obra literaria se lee como un postre o una merienda y “son las lecturas que complementan la formación del futuro profesional, al mismo tiempo que le sirven para combatir el aburrimiento”.
Advirtió que no basta, para ser un profesional eficaz y completo, con estudiar los manuales y tratados que imponen los programas de estudios, porque la lectura, sobre todo de la obra literaria, proporciona al estudiante herramientas básicas para entender las demás asignaturas.
Manifestó que el estudiante que lee se diferenciará del que no lo hace, en primer lugar, en el desarrollo de su capacidad comunicativa. “Todo lo que lea un estudiante, aunque persiga evitar el aburrimiento, lo ayuda a evitar el aburramiento”, dijo.