LOS
DROGADICTOS, ¿DE QUE ESCAPAN?
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Manuel Maza, S.J. |
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Nunca
se ha hablado tanto de la droga como en este septiembre de 1989. El asesinato
de senador Luis Carlos Galán en la querida Colombia, el heroismo de sus
periodistas, el discurso del Presidente norteamericano, los días de violencia
que vive la tierra de Santander, todo esto y más ocupa la primera plana de
los medios de comunicación. Todos
sabemos que es un guerra larga. Pero hay un aspecto que me sigue intrigando
desde la primera vez que entré en contacto con el mundo de los drogadictos.
Era septiembre de 1973 y durante los fines de semana visitaba un parroquia
hispana de Chicago. A través del trabajo de un compañero jesuíta, verdadero
pionero en este terreno movedizo, fui conociendo diversos casos y familias
afectadas. Conociendo aquel ambiente, comprendí aquella drogadicción. Al
tratar este tema, en general se tocan dos aspectos. En primer lugar el
aspecto económico: miles de familias pobres en Bolivia, Perú, Colombia, en
los Estados Unidos y hasta entre nosotros, encuentran en ese tráfico un medio
de vida de ganancias considerables. Están también los dirigentes de esta
complicada operación, con beneficios millonarios que les permiten barrer a
golpes de dólares los principios de todo el que se le pongan por delante. En
segundo lugar, los medios de comunicación nos informan acerca de las guerras
por controlar los mercados, los asesinatos que pretenden amedrentar a los enemigos
de la droga o a rivales internos. Las continuas violencias y crueldades que
resuelven deudas no pagadas, negocios sucios, trampas y lealtades. Pero
se explora poco lo que la drogadicción de tantos jóvenes revela sobre
nuestras sociedades, nuestros valores y todo el complejo mundo de las
motivaciones que sustentan una práctica tan esclavizante y tan ferreamente
establecida. ¿Por qué tantos jóvenes de familias de cierta posición económica
se vuelven consumidores de drogas? ¿De
qué están huyendo? ¿Qué están buscando? ¿Qué nos revela esta drogadicción?
Creo que este tipo de drogadictos nos está gritando que hay algo podrido
entre nosotros y en particular, respecto a nuestros criterios del éxito y del
sentido de la vida. Este tipo de
drogadictos de los sectores "nacidos para triunfar" son el humo
negro de esta hoguera: un mundo de
relaciones humanas vacías de cariño, y de calor humano. Un ambiente donde
impera el consumismo tiránico, donde desde muy jóvenes sufren las presiones
de jornadas de trabajo competitivas, aburridas y deshumanizantes. No nos
quedemos en el humo. ¡Vayamos al fuego de las causas! Yo
he conocido jóvenes que empezaron a consumir drogas como quien paga tributo
al dios de la pertenencia. Sentían que consumiéndolas serían aceptados y recibidos
en esos grupos juveniles de los cuales estos jóvenes consideraban, que
dependía su valor y su existencia. Siempre existe esta tensión entre el mundo
de sus mayores y su mundo juvenil, pero ¿no muestra acaso el hecho de la
drogadicción como pertenencia en grupos juveniles, una tensión extrema entre
los valores de estos jóvenes y los de sus mayores? ¿No
será este tipo de drogadicción una manera monstruosa de repudiar el mundo de
los mayores percibido como destructor e intransformable? Para
muchos la drogadicción es una forma eficiente y sutil de escapar la realidad
hacia la felicidad química del nirvana alucinógeno. Siempre han existido
jóvenes quasi alcoholicos, siempre saltando de parranda en parranda, ¿pero
esta forma diabólicamente eficiente de escapar no nos dice nada? ¿No será esta huída química un signo de
la desesperación juvenil que solo encuentra soluciones del lado de la fuga
ante la cerrazón al diálogo, la arbitrariedad en el seno de la familia y el
sin sentido de sus existencias? No
negamos la presión de los compañeros, la fuerza encadenante de un bienestar
al alcance de la mano y la obsesión por nuevas y más refinadas sensaciones.
¿Y eso es todo? Al ver a miles de ciudadanos abandonar su
país, todo el mundo entiende que hay algo muy fundamental que no funciona en
esa sociedad. Algo está podrido. ¿Y nosotros, ante tantos jóvenes drogadictos
que parecen tenerlo todo, y se montan en la yola química, no tendremos que preguntarnos, de qué se
están escapando nuestros hermanos y conciudadanos, los drogadictos
"nacidos para triunfar"? |
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19 de Septiembre de 1989. |
Correo electronico: mmaza@pucmm.edu.do |